20.4.17

Dinamica de Grupos: la influencia social

El conformismo (de conformar y éste del lat. conformo):

Rasgo característico de la conducta social de aceptación del orden existente y valores y normas dominantes. Característica psicológica de un individuo que se subordina a la presión del grupo y se adapta a las opiniones de la mayoría. «Conformismo» es  un cambio en la conducta u opiniones de una persona como resultado de una presión real o imaginada de una persona o grupo de personas. Se verifica una modificación en la posición de una persona en dirección de la posición del grupo. El conformismo se caracteriza por la aceptación de una norma dominante.

Podemos distinguir entre:

* Convencionalismo. Comportamiento congruente con las normas grupales pero que no causa conflicto al individuo.
* Conformismo. Comportamiento congruente con las normas grupales pero que sí causa conflictos al individuo.

El conformismo se compone de dos elemento: el comportamiento individual y una norma o criterio del grupo de la cual el individuo forma parte. 

Se distingue un aspecto externo o conductual y otro interno o vivencial:

* Sometimiento externo. Aceptación pública y manifiesta de la norma grupal.
* Sumisión interna. Acuerdo de la persona con la norma grupal.

Sólo se puede hablar de conformismo cuando hay referencia a la norma grupal, no cuando el individuo prescinde de ella. 


Influencia sobre el comportamiento por presión social: 

El grupo ejerce una presión sobre los individuos con el fin de que cada uno tenga un comportamiento según las normas. Esto se realiza porque o bien el individuo tiende a asociarse con gente con la que le une un tipo de comportamiento o el individuo quiere conseguir por pertenecer a un grupo ventajas personales, con lo que deberá ser aceptado por el grupo y seguir las normas establecidas en su funcionamiento.

Uno de los experimentos más sonado sobre la presión social fue el de la obediencia a la autoridad de Milgram. Pretendía comprobar que todos seríamos capaces de torturar y asesinar sólo por cumplir órdenes:

A través de un anuncio, Milgram seleccionó a un grupo a quienes pagaron por participar en un estudio sobre «la memoria y el aprendizaje». Estas personas no sabían que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia. Cuando el participante (o sujeto experimental) llega al laboratorio se encuentra con un experimentador con una bata blanca y un compañero que como él, iba a participar en la investigación. Se les explica a ambos que el objetivo del experimento es comprender mejor la relación que existe entre el castigo y el aprendizaje. Uno de los dos participantes sería elegido al azar para hacer de maestro y al otro le correspondería el papel de alumno. La tarea del maestro consistía en leer pares de palabras al alumno y luego éste debía recordar la segunda palabra del par después de que el maestro le dijese la primera. Si fallaba, el maestro tendría que darle una descarga eléctrica como una forma de reforzar el aprendizaje. 

El alumno se sienta en una especie de silla eléctrica y el experimentador lo ata con correas «para impedir un exceso de movimiento». Afirma que las descargas pueden ser extremadamente dolorosas pero que no causarán ningún daño permanente. Antes de comenzar, les aplica a ambos una descarga  lo cual permite al maestro conocer la desagradable sensación a la que sería sometido el alumno. Cada vez que el alumno falle, el maestro tendrá que aplicarle una descarga que comenzará en el nivel más bajo e irá aumentando progresivamente en cada nueva serie de preguntas. 

El experimento comienza. El maestro lee las palabras  y puede escuchar las respuestas del alumno. Los errores iniciales son castigados con descargas leves, pero conforme el nivel de descarga aumenta, el maestro empieza a escuchar sus quejas. Cada vez que el maestro duda, el experimentador le empuja a continuar. El alumno grita diciendo que las descargas son dolorosas, que se niega a continuar,  que no puede soportarlo más...

Los resultados demostraron que los sujetos obedecieron incluso aunque el alumno no diese ya señales de vida. 

Es necesario añadir que el alumno era en realidad un cómplice del experimentador que no recibió descarga alguna.

El experimento activaba con fuerza una norma social que todos hemos aprendido: «Debes obedecer a una autoridad legítima».

El conformismo desde la psicología social se puede explicar:

- Como rasgo de la personalidad. La persona  adopta las pautas culturales en las que vive y se somete al poder para adquirir seguridad y aliviar sus dudas.
- Como producto de la presión grupal. Responde a la necesidad de sentirse parte coherente de un grupo social, la necesidad de ser aprobado por el grupo
- Como asunción de un rol social. Los roles y sus estereotipos correspondientes son tan poderosos porque: establecen una coherencia entre el comportamiento y el contexto,  adoptarlos, implica incorporar sus exigencia, la acción termina moldeando a las personas. 


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Pedagogia Hospitalaria: valoracion psicosocial

Valoración psicosocial individualizada


Los niños necesitan una intervención apropiada a la edad, (por ejemplo, por medio de juegos médicos o biblioterapia), para ayudarles a comprender y afrontar la enfermedad, mientras ganan en maestría con la experiencia. La comprensión de los niños de lo que causa su enfermedad y su tratamiento, es un factor importante para formular en un plan de tratamiento. Lo que retienen los niños años más tarde, permanece en un área para una mayor investigación.

Los chicos pueden estar en tratamiento durante un número de años y en el transcurso de los mismos cambiarán la comprensión de los procesos y los estilos de afrontamiento. La explicación de la leucemia dada a los tres años de edad será diferente de la dada a los seis años. La información médica dada a los niños debe actualizarse regularmente y hacerse más sofisticada, según lo vayan entendiendo (Cincotta, 1993).

Varios autores han empezado a identificar cómo se percibe y experimenta el cáncer en los diferentes estadios de desarrollo y sus efectos en la adquisición del desarrollo. Por ejemplo, los niños en edad preescolar pueden experimentar sentimientos de abandono y separación cuando son hospitalizados, y a menudo enfocados en la posibilidad de heridas corporales. Por consiguiente, la presencia física y el apoyo de los padres es especialmente importante. Los niños en edad de latencia, están generalmente interesados en cultivar nuevas habilidades que les producirá una aceptación social fuera de la familia. Los niños en este nivel, revelan en su nueva autonomía, conexiones con los compañeros y su habilidad para completar con éxito nuevas tareas. Cuando interviene la enfermedad pueden experimentar un sentimiento de pérdida de control, resultando una regresión, acting out o retraimiento.

Después de haber estudiado las teorías del desarrollo motriz en los niños de 5 años según Gesell se puede concluir que el desarrollo motriz en los niños con cáncer, se ve afectado debido a su tratamiento farmacológico (quimioterapia), pues tienen menos capacidad para estar constantemente en actividades físicas ya que su estado no es bueno y se cansan rápidamente.

Algunos niños tienen dificultad para hablar, es decir no hay una buena ejecución del movimiento muscular del rostro, y por lo tanto no hay una producción correcta del habla, en otros niños dicha ejecución y producción se da con normalidad.

Haciendo un análisis sobre la quimioterapia y el desarrollo motriz del niño, consideramos que de acuerdo a los fármacos y la evolución de la enfermedad los niños tienden a tener una clase de dificultades o limitaciones en su desarrollo motriz, debido a que su tratamiento tiene efectos secundarios los cuales son muy fuertes para la edad que los niños tienen, generando así una inactividad parcial y un lento desarrollo motriz.

Los niños de 5 años con cáncer establecen buenas relaciones -afectivas- y dependen de la afectividad de un adulto. Para el niño de la edad de 5 años es muy natural el acto de la obediencia, y se sienten atraídos por las personas que les proporcionan satisfacción.

Los adolescentes «invulnerables», chicos que se acercan a la edad adulta, se hacen independientes de sus familias, estableciendo sus propias identidades y probando lo que la vida tiene que ofrecer. Un diagnóstico de cáncer en este tiempo, fuerza a los adolescentes a hacerse más dependientes de la familia de lo que quieren ser. El asalto a su autoestima puede ser superpoderosa. Debido a la gran cantidad de amistades, tan prominente en este grupo de edad, la comprensión y respuesta de los compañeros son críticas en el adolescente. La ayuda de los compañeros que permanecen implicados con el paciente de cáncer, es el medio de apoyo más efectivo a estos jóvenes pacientes.

Es también importante ayudar a los pacientes adolescentes a dirigir aspectos relevantes acerca de la enfermedad y los recursos pertinentes. Durante la adolescencia, un niño lucha por desarrollar su auto-imagen e identidad, por establecer su independencia, adaptarse a su sexualidad, formar relaciones sociales y planear su futuro. El diagnóstico de un cáncer interfiere con esta etapa del desarrollo. El niño lucha ahora por mantener su independencia, a la misma vez que su enfermedad le hace depender del personal sanitario, de sus padres y del hospital.

Es muy frecuente que los adolescentes con cáncer sientan ser cargas para sus familias y también que nieguen la importancia de su enfermedad. La negación es un mecanismo de defensa que el adolescente usa para adaptarse a la enfermedad. No es necesario enfrentar al adolescente con su actitud de negación, a no ser que ésta interfiera con la administración del tratamiento adecuado (Die Trill, 1989).

El modo en que el niño/adolescente percibe su enfermedad varía según su nivel de desarrollo. En general, los menores de cinco años carecen de la madurez necesaria para entenderla completamente, preocupándoles más la separación de su madre, el abandono y la soledad. Niños de tres-cuatro años son sorprendentemente conscientes muchas veces de la experiencia que están sufriendo. A partir de los seis años temen el dolor físico y el daño corporal. Comprenden que padecen una enfermedad grave y amenazante, y necesitan saber que conseguir su curación llevará un tiempo considerable. En estas edades es importante fomentar la expresión no verbal de sentimientos (con dibujos, muñecos, etc...) para identificar posibles dificultades por las que esté pasando el enfermo.

Los niños mayores y adolescentes, son capaces de entender su diagnóstico y tratamiento con más detalle. Quizá para ellos cáncer equivalga a muerte, siendo necesario, por tanto, explicarles los avances del tratamiento y los aumentos en los índices de supervivencia conseguidos durante los últimos años. El impacto psicológico del cáncer puede ser más devastador durante la adolescencia que a cualquier otra edad, ya que la enfermedad y su terapia dificultan el desarrollo de una autoimagen y autoestima adecuadas, el establecimiento de una identidad a través de la socialización y la formación de una identidad sexual. Sin embargo, los adolescentes se enfrentan a su enfermedad muy satisfactoriamente (Kellerman, 1980). Los grupos de terapia para adolescentes con cáncer, facilitan la expresión de temores y deseos de estos pacientes y su adaptación a la enfermedad.



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