28.11.17

Educadores en Medio Abierto

El Educador de Calle será una persona que se implica y complica, porque:

- Actuará como elemento catalizador entre el barrio y el joven.
- Tendrá que introducirse en el mundo del chaval, asumiendo su propia cultura y su problemática.
- Será elemento creador en todos los aspectos: juegos, diálogos, actividades...
- Acogerá las demandas de los chavales-as y las interpretará.
- Hará de referencia tiempo-espacio.
- Se pondrá en contacto con las diferentes instituciones del barrio con el fin de dar a conocer abjetivamente la problemática de los menores y jóvenes y encontrar pautas y salidas válidas.
- Será elemento activo en la vida del barrio, participando en las reivindicaciones de éste y con la idea de que sólo cambiando al barrio cambiarán las gentes que en él viven.
- Realizará una educación divertida, sacando recursos pedagógicos de cualquier lugar, sobre todo de la vida diaria. No precisa muchos recursos materiales. La vida de los chavales es fuente de experiencias y aprendizaje.
- Ha de ser imaginativo, descolocante, responder con patrones de conducta no habituales, pero con seguridad, cariño, firmeza y flexibilidad. Los chavales están acostumbrados a que se los miren de una determinada manera y a unas formas concretas de reaccionar ante su violencia verbal, sus chantajes morales y sus demandas. Cuando se encuentran con otro tipo de respuestas no violentas les descoloca, y si encima se ponen más agresivos y sigue sin haber espiral de violencia, la sorpresa es aún mayor.

imagen educacion de calle


El proceso educativo es doble: no hay unos que ocasionan los problemas y otros que aportan soluciones. La aventura es iniciar juntos un recorrido en pos de respuestas por construir. Pero no se puede ver la realidad marginal infantil y juvenil con los ojos de adulto normalizado y menos utilizar técnicas o patrones provenientes del medio escolar. Por ello, el Educador, se va invistiendo a lo largo de su recorrido como tal de unas características que son inherentes a su tarea:

- Debe actuar con prudencia.
- Dispondrá de equilibrio personal.
- Tendrá sentido de la responsabilidad.
- Sabrá educar con humor y simpatía.
- Trabaja para mejorar la vida en el barrio donde actúa.
- No tiene un horario de trabajo laboral fijo.
- Tiene que ser auténtico ante las personas, delante de los chavales.
- Debe haber tomado una opción clara por los chavales.
- No califica a los chavales.
- Trabaja más por vocación que por profesión.
- «Pasa» de la seguridad ciudadana, no es su tema. Para él lo más importante es el desarrollo integral del chaval.
- Toma opción por el más débil.
- Está integrado en el barrio, participando en las entidades ciudadanas.


imagen educadores de calle


La Educación de Calle va dirigida fundamentalmente a aquellos grupos de menores donde la presencia adulta no existe, es inadecuada o les ha empujado a un progresivo abandono de la familia o la escuela, recurriendo al afianzamiento en su medio natural que es la calle. El Educador realiza, pues, su labor en la calle, en ese medio socializante cuando la familia, la escuela o la comunidad han fracasado.

La educación de calle se configura así como pieza clave de prevención que desde el ámbito de los programas sociales, y apoyados por los programas educativos, conducen y preparan al menor en el conocimiento de la deficiencia de su historia socio-familiar y le facilitan los medios para que, sin rechazar su marco referencial de origen, le conduzca a comportamientos alternativos.

La media de edad de los casos que se tratan oscilan entre los 13 y los 17 años, lo que evidencia una mayor intervención en el momento de la adolescencia, edad precisamente en la que pueden generarse factores de riesgo social.

Muchas veces, la única figura adulta y de referencia para menores y jóvenes es el Educador de Calle. La confianza la gana cuando establece relaciones personales y sociales con especial naturalidad, detectando momentos de vida del chaval y del barrio en general.

Para conocer las necesidades sobre las que vamos a intervenir es preciso saber cuál es la realidad del entorno, y ello desde diferentes puntos de vista:

- del propio sujeto: cómo vive él esa realidad, cuáles son sus demandas;
- de la comunidad: escuchamos a los agentes sociales, colectivos, etc.;
- de la Administración: conocemos los estudios o análisis de la zona donde vamos a intervenir;
- del Educador: cómo percibimos esa realidad desde nuestra experiencia.


imagen educador social


El trabajo del Educador de Calle responde a un tipo de educación no reglada, que intenta acompañar procesos vitales como el crecimiento y maduración del individuo, utilizando técnicas, habilidades y recursos, pero potenciando al mismo tiempo el desarrollo de los recursos propios del sujeto.

El Educador de Calle parte de las situaciones cotidianas del sujeto y de sus vivencias en el propio entorno habitual, que son las que conforman su personalidad y su manera de posicionarse respecto al mundo, buscando alternativas y apoyándole para que resuelva su conflicto y se integre críticamente en la sociedad.

La intervención pedagógica del Educador, como agente de cambio e integración social, también pasa por la comunidad en su conjunto, buscando la implicación de la familia, la escuela, las entidades religiosas, sociales, etc. que tienen capacidad para buscar o crear recursos para transformar y mejorar la calidad de vida.


imagen cursos educador de calle


El Educador deberá ser capaz de hacer descubrir al chaval nuevas formas de divertirse, de pasarlo bien, sin necesidad de que jueguen a robar en los coches, a romper cristales, a fumar porros, a perder el tiempo, etc. Pero, al mismo tiempo, tendrá que mostrarles a que aprendan a aburrirse, a pasar el tiempo sin necesidad de estar superactivos, gratificados y recibir estímulos fuertes a cada momento. El adiestramiento a resistir las frustraciones y a dilatar las gratificaciones es una importante tarea.

Pero el Educador también tiene otros cometidos importantes de cara a mejorar el conocimiento y la relación con el chaval:

- Visitas en hospitales, interesándose por los chavales o sus familiares.
- Visitas en las cárceles.
- Asiste como testigo a los juicios.
- Acompaña a los chavales al cine u otros espectáculos.
- Charla con los chavales en el bar, en el portal, en la calle...
- Participa en los juegos de los chavales.
- «Pierde el tiempo» con los chavales donde ellos estén.
- Recibe peticiones, confidencias, consultas.






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