16.10.14

Drogas: Educación para la Salud

imagen drogodependenciasLas instituciones educativas han sido y son el ámbito de aplicación e intervención, por excelencia, de los distintos modelos de prevención que han ido surgiendo con el paso del tiempo. Así, alumnos y profesores han sido parte fundamental de modelos que primaban la información, otros centrados en las actitudes o en la toma de decisiones, y también modelos llamados de intervención combinada: Modelo de influencia social.

La aplicación de estos modelos en las instituciones educativas como medio para prevenir las drogodependencias se consideran positivos, pero se llegó a la conclusión de que se debían combinar con la Educación para la salud, considerándola como punto de partida de toda intervención preventiva.

Si la escuela es una microcomunidad, un microcosmos de los conflictos presentes en la sociedad, no tiene sentido que se aísle si no que se convierta en una institución comprometida y abierta a los conflictos sociales.




Los contenidos transversales, al margen de cómo se estén aplicando en la realidad escolar, se introdujeron en el currículum para dotar a éste de contenidos de relevante importancia social, de una carga valorativa, de actitudes sanas y de desarrollo comportamientos sociales adecuados.

Todas estas responsabilidades que pasan a asumir las instituciones educativas, recaen en manos de los educadores, que deben ser los artífices de que el cambio curricular llegue a los educandos y éstos tomen conciencia de los conflictos existentes y adquieran competencias sociales para afrontarlos y superarlos.

Los educadores han de tener siempre bien presente que los contenidos transversales no pueden, por su origen social, ni deben, tener un planteamiento excesivamente formal ni horario fijo ya que estos contenidos traspasan el ámbito de las asignaturas o materias escolares.

La educación para la salud, se convierte en una de las mejores respuestas para prevenir situaciones de desventaja y conflicto, posibilitando la intervención tanto en aras de la prevención como de la mejora de los procesos de tratamiento y reinserción para los que la Educación para la salud busca también de dotarles de sentido, ofreciendo alternativas y modos de vida que permitan una vida más llevadera y que favorezcan la inclusión y la no marginación social.

Los programas de Educación para la salud, integrados en el currículum escolar, pretenden llevar a cabo la modificación de hábitos de salud y de vida a través de programas específicos que tienen como objetivo la promoción de la salud de la población escolar. Aún así, esta educación puede llevarse a otros ámbitos de intervención donde existan niños y jóvenes, llámense centros abiertos, clubes de ocio o animación urbana.



¿QUÉ ES LA SALUD? CONCEPTO

La definición de salud elaborada por la Organización Mundial de la Salud, se sitúa en la nueva línea de salud amplia y positiva que dice así:

«Salud equivale a un completo estado de bienestar físico, mental y social que no consiste únicamente en una ausencia de enfermedad».

Esta definición aporta a la salud el carácter positivo pero también una engañosa idea de bienestar por la que ha sido criticada, ya que este término en muchas ocasiones se suele asociar a consumismo y a clases acomodadas. También fue cuestionada por dotar a la salud de un carácter estático, al calificarla como un «estado». La salud, se caracteriza por ser dinámica; no se mantiene si no que cambia porque está determinada por factores como el medio ambiente, el estilo de vida, la propia biología humana y el sistema de asistencia sanitaria.


LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

La prevención de las drogodependencias tiene en la Educación para la salud una herramienta de trabajo. Como ya ha quedado reflejado la EpS es un «conjunto de prácticas formativas» dirigidas a la promoción de la salud y para preparar a las personas para su adaptabilidad, o lo que es lo mismo, preparar a las personas para que adopten estilos de vida sanos para actuar sobre aquellos factores del medio que le son desfavorables: Por ejemplo, las adicciones.

Del párrafo anterior cabe destacar dos aspectos: La promoción de la salud y el estilo de vida.

La promoción de la salud se entiende como el proceso mediante el cual los individuos y las comunidades están en condiciones de ejercer su mayor control sobre los determinantes de la salud, y de ese modo, mejorar su estado de salud. La promoción de la salud constituye una estrategia que vincula a la gente con su entorno y que, con vistas a crear un futuro más saludable, combina la elección personal con la responsabilidad social. La promoción de la salud no se ocupa sólo de promover el desarrollo de las habilidades personales y la capacidad de la persona para influir sobre los factores que determinan la salud, sino que también incluye la intervención sobre el entorno, tanto para reforzar aquellos factores que sostienen estilos de vida saludables como para modificar aquellos factores que impiden ponerlos en práctica. Se trataría de «conseguir que las opciones más saludables sean las más fáciles de elegir».

Por su parte, el término «estilo de vida» se utiliza para indicar la manera general de vivir, basada en la interacción entre las condiciones de vida, en su sentido más amplio, y las pautas individuales de conducta, sobre las que influyen factores socioculturales y características personales.

El modo de vida de una persona puede dar lugar a patrones de conducta que son beneficiosos o perjudiciales para la salud. Sin embargo hay que tener en cuenta, también, que no hay estilos de vida prescritos como «óptimos» para todo el mundo; y que hay que actuar tanto sobre la persona como sobre los factores del entorno global.

La importancia de la EpS radica en la actualidad en enseñar y persuadir (tarea del educador) a la persona, a modificar su insano comportamiento y mostrar así la necesidad de adquirir hábitos o formas de vida saludables.

Con lo expuesto hasta el momento se pretende que el educador en prevención de las drogodependencias adquiera y posea los conceptos y conocimientos clave y necesarios sobre Educación para la Salud. La EpS tiene su parte teórica que es la que acabamos de ver y su parte práctica, que pasaremos a desarrollar de seguido con la intención de que el educador pueda poner en marcha propuestas de intervención basadas en la EpS cómo método de prevención de las drogodependencias.


ÁMBITOS DE INTERVENCIÓN DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

La Educación para la salud como ya hemos dejado claro con anterioridad tiene como campo de acción u objeto de intervención toda la colectividad, lo cual supone que cualquier persona, sea cual sea su edad, sexo, circunstancias de vida personal, social o familiar, puede y debe beneficiarse de la Educación para la salud. Ahora bien, el educador debe tener en cuenta que las necesidades de las personas y de los grupos sociales no son las mismas y que los objetivos a lograr por ello son también distintos. De ahí que haya que poner en marcha diferentes propuestas de intervención, procurando eso sí que siempre exista interrelación entre ellas para así de esta forma alcanzar a toda la colectividad.

Principalmente la prevención, y en concreto la prevención de las drogodependencias, se dirige hacia personas sanas, entendiendo por sano aquel individuo al que la sociedad le atribuye el estatus de estar sano, y que lleva a cabo con toda normalidad sus actividades habituales (relaciones, convivencia, trabajo, estudios, ocio...). Mientras que enfermo sería aquella persona que la sociedad le atribuye como tal, y que recibe asistencia médico-sanitaria, bien en su domicilio o en el hospital u otro centro asistencial; y que tiene limitadas sus actividades habituales a causa de su enfermedad. En este caso el drogodependiente es una persona enferma, para el cual se elaboran propuestas de intervención a nivel de prevención secundaria y terciaria. 

La Educación para la salud llega a toda la colectividad de personas sanas en los siguientes campos de acción, a saber: En las instituciones educativas, en las familias, en el medio laboral, en la comunidad, en el sistema de asistencia sanitaria, en los medios de comunicación social y otras series de instituciones que, por sus características, conforman comunidades convivenciales con diferentes grupos de población.

En cuanto al ámbito comunitario, en las comunidades donde se apliquen programas escolares, se debe potenciar la apertura y la conexión de los centros educativos con otros recursos del entorno, mediante el fomento, entre otras, de las actividades extraescolares. De igual modo, se potenciarán las intervenciones alternativas de ocio y tiempo libre y la educación de calle. La educación de calle, tema que se aborda más adelante, profundizará en la formación del educador en prevención de drogodependencias en el ámbito comunitario.





OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

La puesta en marcha de un programa de educación para la salud como método de prevención de las drogodependencias implica de antemano tener claro que se entiende por programa: Proyecto ordenado de actividades, con una duración temporal determinada, encaminadas a la consecución de unos o varios objetivos.

Si tomamos como referencia el Programa para la Prevención de las Drogodependencias en los Centros Educativos de la Comunidad de Madrid (Abril de 1999), podremos observar que sus objetivos son los siguientes:

- Sensibilizar al conjunto de la Comunidad Educativa sobre la necesidad de introducir la prevención de drogodependencias en los centros escolares, dentro del marco de la Educación para la Salud.
- Incorporar la prevención de drogodependencias como tarea propia y normalizada en los centros educativos.
- Involucrar al conjunto de la comunidad educativa y a otros agentes comunitarios, para que aborden de forma cotidiana y constante, la prevención en los centros escolares y en el resto de los ámbitos donde se desarrolla el individuo.
- Desarrollar en la población escolarizada y en la comunidad educativa en general, las actitudes, conocimientos, hábitos y comportamientos que prevengan el consumo de drogas.
- Facilitar alternativas de participación social, de ocio y de tiempo libre dirigidas al alumnado y al resto de la comunidad educativa, que desarrollen actitudes positivas hacia la salud.

 Con la inclusión de estos objetivos se pretende que el educador disponga de ejemplos ilustrativos sobre lo que se pretende lograr con los programas de prevención de las drogodependencias, en este caso de un programa concreto de la Comunidad de Madrid.

La Comunidad Autónoma de Galicia, por su parte, elaboró el «Programa de prevención del consumo de drogas en el ámbito educativo», iniciado en el curso 1994-95. Este programa se entronca en el curriculum escolar obligatorio y postobligatorio, promovido por la LOGSE, a través de la Educación para la Salud. El objetivo general de este programa consiste en informar, formar y generar actitudes y comportamientos positivos para unos estilos de vida más saludables. Los objetivos específicos son los siguientes:

- Dotar a la comunidad educativa de unos instrumentos de trabajo que permitan un afrontamiento racional del consumo de drogas.
- Facilitar la comprensión global, toma de decisiones y posicionamiento personal del alumno ante la salud y el uso indebido de drogas.
- Dotar al alumno de conocimientos sobre el cuidado del cuerpo y efectos de la actividad física con la finalidad de que valore los hábitos y costumbres sanas como uno de los aspectos básicos de la calidad de vida.
- Darle al alumno una información objetiva y veraz que le facilite un análisis crítico de las drogodependencias.
- Valorar adecuadamente la autoestima, toma de decisiones e identificación de las presiones de grupo para la resolución de conflictos y actuar ante situaciones de consumo.
- Ayudar al alumno a desarrollar comportamientos y hábitos gratificantes alternativos al consumo de drogas.
- Dotar al alumno de conocimientos para una mejora en las actitudes personales y colectivas ante el drogodependiente, evitando estereotipos y juicios que propician su aislamiento y marginación social.

El educador tiene aquí dos claros ejemplo de lo que se quiere lograr con la implementación de un programa de prevención de drogodependencias tomando como medio la Educación para la salud. Ahora bien, una vez que el educador posee una serie de directrices con las que guiarse, el paso siguiente será elaborar su propio material didáctico si no dispone de él. Como ya destacamos con anterioridad tener un buen soporte didáctico es fundamental para realizar las actividades con posibilidades de éxito.


CONTENIDOS DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Los materiales se introducen en el currículo escolar obligatorio y postobligatorio a través de la materia transversal de educación para la salud y siguen los siguientes principios de la educación sobre drogas en la escuela: inicio en la enseñanza infantil, continuando en primaria y secundaria.

En la educación infantil el material ha de orientarse hacia la formación en hábitos básicos de salud y bienestar, contribuyendo a que los alumnos actúen de forma cada vez más autónoma, a través de las áreas curriculares de identidad y autonomía personal y medio físico y social.

En la primaria se pretende que los alumnos puedan valorar su salud y su medio adoptando hábitos que incidan positivamente sobre la salud y la calidad de vida, a través de las áreas de conocimiento del medio natural, social y cultural y educación física. Entre los temas que se podrían desarrollar en primaria, podrían ser los siguientes, (adaptados por Salleras y tomados de Willgoose):

- Limpieza y aspecto personal.
- Actividad física, sueño, reposo y relajación.
- Alimentación, nutrición y crecimiento.
- Salud dental.
- Estructura y funciones del cuerpo humano.
- Prevención y control de enfermedades.
- Prevención de accidentes, seguridad y primeros auxilios.
- Salud ambiental.
- Salud mental.
- Sexo y familias.
- Alcohol, tabaco y drogas.

En la educación secundaria obligatoria las propuestas didácticas han de perseguir que los alumnos conozcan y comprendan los aspectos básicos del funcionamiento del propio cuerpo (en el que se han producido cambios con respecto a la etapa anterior) y de las consecuencias para la salud individual y colectiva de los actos y decisiones personales y sepan valorar los beneficios de los hábitos de ejercicio físico, higiene, alimentación equilibrada y de llevar una vida sana. Al mismo tiempo se trata de que puedan formarse una imagen adecuada de sí mismo, sus características y posibilidades y que desarrollen actividades de forma autónoma y equilibrada, valorando el esfuerzo y la superación de dificultades. Estos objetivos se han de trabajar a través de las áreas de educación física, ciencias naturales y sociales, geografía e historia y también mediante la materia optativa de ciencias medioambientales y de la salud.

Temas que se podrían desarrollar:

- Actividad física, sueño, reposo y relajación.
- Alimentación, nutrición y crecimiento.
- Estructura y funciones del cuerpo humano.
- Salud dental.
- Prevención y control de enfermedades.
- Prevención de accidentes y seguridad.
- Salud mental.
- Alcohol.
- Tabaco.
- Drogas.
- Educación para la vida familiar y sexual.
- Salud ambiental.
- Uso correcto de los servicios de salud.

En la educación postobligatoria el material ha de ser abierto y flexible, pudiendo ser adaptado a la realidad concreta de cada centro y del medio en que se encuentre. Ha de ser multidisciplinar y transversal, atendiendo solamente a un tema (por ejemplo las drogas), de forma que los profesores que lo vayan a utilizar puedan seleccionar el que consideren más oportuno dentro de sus materias.


METODOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Una vez expuestos los contenidos de la educación para la salud en las diferentes etapas educativas vamos a proporcionar brevemente al educador cuáles son los métodos más utilizados en la enseñanza de la educación para la salud, indicándole que ha de ser él quien elija el más adecuado:

- LA ENSEÑANZA OCASIONAL
Es útil en todos los niveles, pero especialmente en la educación primaria. En la vida diaria de los alumnos se dan multitud de situaciones que se prestan para la enseñanza ocasional.

- LA CLASE O EXPOSICIÓN ORAL
Es el método propio de la enseñanza cuando el curriculum se estructura en asignatura, o sea, en la enseñanza secundaria.

- LAS DEMOSTRACIONES
Es un método muy útil para la enseñanza de la salud, porque los contenidos se aprenden y asimilan más fácilmente si van acompañados de una buena demostración.

- LAS EXPOSICIONES
Es un método que favorece el trabajo grupal y permite que los temas trabajados puedan ser vistos por todo el centro.

- LAS EXCURSIONES
Los niños pequeños pueden visitar granjas, mercados, parques, etc.; los mayores, hospitales, centros de salud, centros culturales, sociales, etc. Estas salidas permiten conjugar actividades lúdicas con actividades de aprendizaje y conocimiento.

- CONFERENCIAS Y CHARLAS
Su utilidad para la enseñanza de la salud es limitada. Suelen realizarse cuando se quieren tratar temas que escapan de la capacidad del educador, entonces se invitan a especialistas en la materia. Para que tenga éxito deber ser de interés para los alumnos y es conveniente realizar un coloquio al final de la charla. De todas formas, este método educativo debe ser excepcional.

- ENSEÑANZA POR COMPAÑEROS
Un enfoque educativo de reciente adquisición es el que utiliza las presiones del grupo y los líderes en sentido positivo. Se trata de que los alumnos mayores eduquen a los más pequeños en un tema determinado. Para poner en práctica este método es necesario utilizar a los líderes de mayor influencia, pero como es lógico estos líderes deben ser ejemplares en su conducta de salud.


EL EDUCADOR COMO AGENTE DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Las personas reciben información sobre salud a partir de muchas fuentes: Familia nuclear y extensa, vecindario, médicos, agentes sanitarios, grupos de iguales, medios de comunicación, etc. En sentido amplio son agentes de Educación para la Salud todas aquellas personas de la comunidad que contribuyen a que los individuos y grupos adopten conductas positivas de salud. Muchas de estas personas no tienen la educación para la salud u educación sanitaria como una actividad principal, pero en su trabajo y relaciones diarias tienen múltiples oportunidades de transmitir mensajes de salud.

Los profesionales de la salud, en especial los médicos, ejercen una importante contribución a los conocimientos, actitudes y conductas de la población. Esta contribución puede ser formal (intencionada) o informal (no intencionada), tanto en la comunidad como en los servicios de asistencia sanitaria.

Hay que destacar también el importante papel que desempeñan los profesionales de la comunicación en la educación para la salud y sanitaria actual, en especial, en la difusión de mensajes informativos y persuasivos a través de los medios de comunicación de masas.

Los profesionales de la enseñanza también tienen numerosas oportunidades de ejercer influencias formales o informales sobre los niños y jóvenes a su cargo. El papel del profesor es muy importante en la promoción de la enseñanza de la salud en la escuela, así como en el rol ejemplar (positivo o negativo) que ejercen en el medio escolar a la vista de sus alumnos.

Las tres profesiones, como hemos visto, aportan a la comunidad mensajes de salud y sanitarios, pero las mismas adolecen en muchos casos de formación específica sobre educación para la salud y educación sanitaria. Esto en gran parte es y fue debido a la falta de centros especializados en la formación, y es en la rama profesional de la enseñanza donde más se ha notado, ya que en algunos servicios sanitarios locales y en Departamentos de Sanidad de las Comunidades Autónomas existe personal que realiza tareas de educación sanitaria, pero aún así son compartidas con otras actividades de la administración sanitaria.

El agente de Educación para la salud por excelencia en la escuela es el maestro. De ahí la extraordinaria importancia de que los docentes reciban formación en educación para la salud y en prevención de las drogodependencias, ya que es uno de los principales objetivos que persigue la recién presentada y aprobada Estrategia Nacional sobre Drogas y los distintos Planes Autonómicos existentes en materia de prevención del consumo de drogas.


PROGRAMAS DE PREVENCIÓN COMUNITARIA

La prevención comunitaria parte de la conjunción de los términos prevención y comunidad, por ello es importante, a modo de introducción, comenzar por definir ambos conceptos.

La prevención es un «proceso activo» a través del cual se ponen en marcha «iniciativas tendentes a modificar la formación integral y la calidad de vida de los individuos, fomentando el autocontrol individual y la resistencia colectiva ante las drogas» (Martín, 1995). Se trata de promover la participación de la comunidad para:

- Estudiar las causas de los problemas.
- Buscar las posibles soluciones.
- Poner en marcha las acciones acordadas.
- Integrar a todos los miembros de la población en las actividades.
- Responsabilizar a las personas en la toma de decisiones.

La comunidad es una realidad social viva. Los miembros de una comunidad comparten un mismo espacio físico o territorio que le proporcionan un sentido de pertenencia (existen excepciones, como son los pueblos nómadas, etc.) y unas señas de identidad colectiva con las que se reconocen y son reconocidos.

A través de la prevención se trata de conseguir una «comunidad competente». Para lograrlo, la comunidad, ha de tener como señas de identidad claves la promoción de la salud, el análisis crítico y reflexivo de los estilos de vida y de los factores de riesgo que facilitan el consumo, venta de sustancias adictivas... ; e implantar necesariamente una sociedad de la inclusión donde se facilite la integración social de todas las personas y colectivos implicados en las drogodependencias. No se puede olvidar tampoco la importancia de una adecuada provisión de servicios sociales comunitarios y sanitarios que sean capaces de satisfacer las necesidades de la comunidad.

La prevención comunitaria no sólo hace referencia a la comunidad como grupo amplio, sino que también engloba a grupos más pequeños, que se conforman por la unión de personas o por acciones colectivas: Así tenemos comunidades familiares, vecinales, educativas, religiosas, científicas, etc.

La prevención comunitaria entiende como población destinataria toda la población, pero esta pretensión está todavía lejos de ser alcanzada debido a la baja participación, concienciación social e implicación ciudadana en cuestiones como son las drogodependencias, la marginación social, las problemáticas familiares, etc.

La prevención todavía no es capaz de absorber a toda la población como sería lo deseable, por ello las iniciativas de prevención se dirigen hacia comunidades pequeñas como las que nos referíamos con anterioridad. Las instituciones educativas tanto públicas como privadas, y en todos los niveles -educación infantil, primaria, secundaria obligatoria, secundaria postobligatoria-, se erigen como una de las mejores oportunidades para desarrollar acciones preventivas. No obstante, dichas acciones deben llevarse a cabo, conjuntamente, en los distintos medios educativos y comunitarios, considerando no sólo aquellas intervenciones más integradas en la dinámica escolar, sino también aquellas en las que el centro educativo actúa como instancia comunitaria: El profesorado, las familias, las corporaciones locales y los grupos sociales del entorno comunitario.


CRITERIOS DE ACTUACIÓN


Los Programas de Prevención o de Educación Comunitaria pretende un cambio de mentalidad de la población a la que van dirigidos y, por tanto, de actitudes y comportamientos respecto de las drogas legales e ilegales y del alcance del concepto de salud. Se busca la responsabilidad de actuación de toda la población, que el problema no radica tanto en el tipo de droga como en el uso que se hace de ella, de forma que se adquieran actitudes continuadas y posturas claras ante la vida.

La prevención más eficaz será aquella que se desarrolla en situaciones normalizadas y desde el propio ambiente, con acciones frente a la demanda, el consumo, la oferta y las consecuencias a nivel individual y social. Los ciudadanos y los agentes sociales, desde su ámbito, pueden ejercer un papel en la prevención comunitaria si son conscientes de los beneficios de una vida sana.

Las acciones preventivas en y con la comunidad pueden ser de tres tipos:

a) ACTUACIONES ESPECÍFICAS:
Tratan de informar y educar en relación a las sustancias y sus consecuencias con actividades de promoción de la salud, estilos de vida saludables, etc.

b) ACTUACIONES INESPECÍFICAS:
En este caso se actúa sobre las causas que predisponen al uso o abuso de drogas con medidas que apoyen la maduración y el aumento de las capacidades personales: Afectividad, seguridad, equilibrio, valores... Estas intervenciones se desarrollan en la familia, la escuela, en el tiempo de ocio...

c) ACTUACIONES RELACIONADAS CON EL CONTROL DE LAS SUSTANCIAS:
Son acciones tendentes a la disminución del consumo, la oferta y la publicidad, sobre todo en relación a los menores.

La Prevención Comunitaria supone que todos, estamentos y sectores sociales, deben responsabilizarse de este problema y ayudar a aquellas personas incapaces de hacer un buen uso de las drogas a través de la prevención y la reinserción:

- Planificando los programas de intervención,
- coordinándose los especialistas con la comunidad,
- fomentando la participación y
- evaluando cada una de las intervenciones y los programas en su conjunto.

Los programas preventivos se enmarcan dentro del campo de la Educación para la Salud y, a poder ser, en el ámbito comunitario, para así:

- Unificar criterios (coordinación),
- desarrollar actividades dirigidas a los agentes sociales,
- actuar sobre la población de riesgo.


ESTRUCTURA DE LOS PROGRAMAS

Los Programas de Prevención Comunitaria resultan un medio eficaz para dar respuestas al problema de las drogodependencias, ya que es la propia comunidad quien se implica y se hace protagonista del programa y es motor de cambio. De ahí surgirán mediadores de todos los ámbitos, que funcionarán a modo de transmisores de mensajes y actitudes: Servicios sociales, juventud, educación, salud, cultura, APAS, asociaciones, Iglesia, deportes...

RESPONSABLE DEL PROGRAMA
El programa debe tener un conductor o guía, alguien suficientemente capacitado en el tema de drogas, promoción de la salud, manejo de grupos, etc. Él será el interlocutor del programa y el encargado de formar el Grupo de Prevención.

GRUPO DE PREVENCIÓN
Es el encargado del diseño y gestión del programa, consiguiendo que la comunidad asuma la tarea de prevención. Estará formado por mediadores sociales cualificados para esta cooperación y tendrá unos objetivos esenciales:

- Conocer el concepto y los métodos de prevención,
- crear criterios de prevención,
- coordinarse entre sí,
- representar a la comunidad,
- diseñar el programa.

MEDIADORES SOCIALES
Son todas aquellas personas que pueden mejorar las actitudes preventivas de la población por su cercanía a ésta y que adopten posturas congruentes con sus criterios respecto de las drogas y la salud: Médicos, farmacéuticos, enfermeros, educadores familiares y de calle, trabajadores sociales, monitores de tiempo libre, párrocos, presidentes de asociaciones vecinales, etc.

FASES DEL PROGRAMA
La participación sociocomunitaria va a permitir la incidencia de la prevención en todos los ámbitos de la comunidad, buscando la integración y la cooperación entre todos los recursos de la misma.

La prevención comunitaria deberá seguir una serie de pasos que se recogen en el cuadro de la página anterior.


ESCUELA DE PADRES Y MADRES

Las intervenciones con las familias tenderán a fomentar las habilidades educativas y de comunicación en el seno familiar, incrementar el sentido de competencia de los padres y su capacidad para la resolución de problemas, así como concienciarles de la importancia de su papel como agentes de salud. También deben perseguir la implicación de los padres en otras iniciativas escolares o comunitarias desarrolladas en su entorno. 

Trabajar con las familias, y en su representación con los padres en un nivel educativo-formativo, es la finalidad propia de las Escuelas de Padres y Madres, y es en este nivel donde se asientan los pilares básicos de toda acción preventiva. Las EPM son uno de los recursos con los que cuentan los padres para realizar su función educativa y de maduración y crecimiento de todos los miembros de la familia.

La necesidad de nuevos recursos surge por el periodo de cambios que se han ido sucediendo a lo largo de este siglo y que se han hecho más acuciantes en esta etapa de fin de milenio. Podemos afirmar que una de las características de nuestra realidad es la del cambio y la renovación constante de valores y conocimientos. Esto ha supuesto para los padres una pérdida del poder absoluto que ostentaban y una falta de seguridad y de confianza en sus capacidades y habilidades, debido principalmente a que los referentes que fueron adquiriendo de sus padres, y éstos de los suyos, no son válidos en la actualidad. Una cualidad esencial para sobrevivir como padre y madre hoy en día es la de ser capaz de ser flexible y de adaptar las posiciones y planteamientos de forma ajustada con los cambios sociales más o menos inmediatos y realizar una actualización constante del papel que ejercen como padres y como personas en crecimiento.

Del mismo modo que estas nuevas realidades generan ansiedad ante situaciones desconocidas, la nueva realidad social introduce un mayor margen para decidir con libertad (valor que en épocas anteriores era inexistente) y qué educación se desea para sus hijos e hijas. Otro aspecto a destacar con respecto a generaciones anteriores es que los padres actuales tienen mayor capacidad para incidir positivamente en el desarrollo de la infancia y la adolescencia, valorando como algo esencial la atención y la protección, y en un plano muy especial, el valor formativo de la Educación.


CONCEPTO DE ESCUELA DE PADRES Y MADRES Y CARACTERÍSTICAS DEFINITORIAS

Brunet y Negro entienden por Escuela de Padres «Un plan sistemático de formación para padres en los aspectos psicopedagógicos y ambientales, que se desarrolla a lo largo de un periodo relativamente extenso de tiempo». Se podría añadir además que las EPM han de ajustarse a las necesidades de sus miembros y ofrecerles aportaciones útiles y positivas.

Otros rasgos comunes de las EPM es que son espacios de encuentro de carácter colectivo donde se ponen en común e intercambian todas aquellas experiencias y conocimientos relativos a la educación, el crecimiento y todos aquellos aspectos que preocupan a los padres y madres respecto a sus hijos. Por otra parte, las EPM dan la oportunidad a muchos padres y madres de expresar sentimientos, sensaciones, emociones,... con otros padres y madres y con profesionales de la educación, lo que facilita la comprensión y reflexión de su propia realidad, la de los demás y también la de los hijos.

Las EPM se caracterizan a su vez por ser una herramienta, es decir un instrumento a través del cual  se pretende mejorar la función educadora de los padres y su opinión respecto a la misma, así como también dotarles de los contenidos mínimos necesarios para una buena educación.

Otro recurso con que cuentan también los adultos para su formación es la educación permanente, recurso que es altamente beneficioso porque se considera que la educación traspasa los niveles obligatorios.

Los integrantes de una EPM no sólo reciben la influencia del grupo que la conforman sino también del grupo más amplio que les rodea, lo que viene a indicar que el contexto es un factor que siempre está influyendo y al que no se le puede dar la espalda. La formación de los padres no sólo debe incluir el análisis de su realidad más inmediata, también ha de basarse en el estudio de aquellas circunstancias, realidades y condiciones que están actuando sobre el desarrollo, comportamiento y educación de los hijos, así como el suyo propio. Los padres deben formarse y formar teniendo siempre presente el entorno en el que viven, con sus ventajas y desventajas. De esta forma se fomenta la apertura a contextos más amplios: escuela, comunidad...

Tanto con la definición de Escuelas de Padres como con los rasgos específicos señalados, se pretende aclarar y precisar el término Escuela de Padres y Madres, ya que se producen en la vida diaria muchos malentendidos y las EPM no se escapan a ellos. No serían raras las veces en que si preguntásemos a los padres o a otra persona cualquiera ¿qué es una Escuela de Padres? nos contestasen algo así como «unas clases de cultura general o para obtener el Graduado Escolar». Pero no sólo los padres dudan en torno a las EPM, muchos profesionales de la educación tampoco lo tienen bien claro. Nuestra intención es ofrecer una idea clara y precisa de las EPM, y que ésta sirva de referencia a todos aquellos educadores que están trabajando con padres o que un futuro puedan hacerlo.

 OBJETIVOS DE LAS ESCUELAS DE PADRES Y MADRES

¿Cuáles han de ser los objetivos a conseguir en una EPM?. A nuestro modo de ver, hay tres objetivos generales que nunca debieran faltar:

1. Servir de cauce de revisión y aprendizaje para los padres en los temas relacionados con la educación de sus hijos.
2. Potenciar la comunicación sobre las situaciones que se viven en la familia, creando un ambiente de amistad.
3. Aumentar la integración de los padres en el colegio, ofreciéndoles campos concretos de actividad.

Ofrecemos a continuación una serie de objetivos específicos que consideramos de gran interés para la orientación formativa de una EPM:
- Formación continua de los padres.
- Formar un grupo de padres cohesionado con participación activa y real.
- Fomentar conductas, hábitos y actitudes con respecto a la participación y al intercambio de experiencias.
- Lograr que las vivencias personales sean comprendidas.
- Contribuir a la autoformación de los padres.
- Identificar los problemas existentes y tratar de darles solución.

Existen muchos otros y en ocasiones, partiendo de los objetivos generales que consideramos fundamentales, los mismo padres pueden proponer otros objetivos que quieren conseguir.


ASPECTOS ORGANIZATIVOS DE LA ESCUELA DE PADRES Y MADRES

Como la gran mayoría de EPM se han organizado en los centros escolares es conveniente tener en cuenta algunos de los riesgos que se pueden presentar. Uno de los más peligrosos es la tendencia al reduccionismo, es decir, a centrarse casi exclusivamente en aspectos escolares. Algunos padres pueden asistir con la idea de que se trata de comentar la metodología del profesor de su hijo, o acudir en busca de recetas eficaces para mejorar su rendimiento.

En ocasiones la interrogante plantea si la iniciativa de formación de una EPM debe corresponder a la dirección y al claustro de profesores o a la Asociación de Padres de Alumnos. En cualquier caso debe existir colaboración entre todos ellos y no delegación.

Es conveniente que quién organice una EPM tenga claro y aclare desde el primer momento qué es lo que intenta conseguir con su puesta en marcha, de ahí la vital importancia de los objetivos que se planteen.

Como podemos observar la iniciativa de crear una EPM puede provenir de diversos organismos, instituciones, centros, APAs, etc. Aún así, todos ellos tienen en común que consideran las EPM como una de las mejores herramientas para la formación y promoción del individuo, incidiendo principalmente en la función educadora de los padres. Otro punto en el que convergen todos ellos es en la necesidad de un organigrama que como mínimo ha de estar formado por una comisión gestora y personal especializado. 

- LA COMISIÓN GESTORA
La comisión gestora estará conformada por los promotores y los cargos de director de la EPM, subdirector, secretario, vicesecretario y jefe de estudios: Estos cargos pueden ser perfectamente desempeñados por los padres, o en su defecto por profesores, monitores… Habrá un director técnico que puede ser el propio educador, y que llevará la parte formativa, organizando cursos, seminarios, mesas redondas, conferencias y en definitiva, el programa de formación de padres.

- PERSONAL ESPECIALIZADO
El personal especializado de una Escuela de Padres lo constituyen el director técnico y los educadores. Una EPM puede tener como personal especializado a una sola persona que sería a su vez el director técnico y el educador, o a varios educadores y uno de ellos fuese a su vez el director técnico. 
   

EL PAPEL Y LA FUNCIÓN DEL EDUCADOR EN UNA EPM

El educador como persona debería ser maduro, con sentido común, cercano, con capacidad para empatizar con los demás, con el que los padres se sientan a gusto y aceptados, con capacidad de observación para saber lo que sucede en el grupo en cada momento, con instinto para saber cuando conviene hablar y cuando conviene callar sin colocarse en una posición de superioridad respecto al grupo.

El educador es una figura relevante porque aporta una gran cantidad de información de interés para los padres. De ahí su función comunicativa. Debe informar a los padres y madres de aspectos relacionados con la infancia y la adolescencia, que sean de interés para éstos y que resulten útiles para mejorar las condiciones de su desarrollo. El educador ha de poseer una serie de conocimientos específicos (psicología evolutiva, sistema educativo, problemas pedagógicos, relaciones matrimoniales y familiares, dinámica y técnicas de grupos, atribuciones y funciones de las APAs, etc.).

Otras funciones que tiene que realizar el educador, bien sea en equipo o sólo, son las siguientes:

- LA PLANIFICACIÓN
Debe preparar los contenidos y temas o buscar la persona responsable, en su caso; trazar los distintos pasos y tiempos de la metodología de cada tema; elaborar las actividades a realizar en grupo y cuidar la necesaria coordinación entre los distintos grupos que se conformen.

- LA EVALUACIÓN
Debe analizar los aciertos y errores que se han producido durante la sesión; las lagunas que quedan por cubrir y aquello que se puede mejorar; el clima existente en el grupo; cuál es la valoración de las actividades: eficaces y amenas o por el contrario monótonas y repetidas.

Desde su papel de moderador:

- Centra el tema, cuando la inexperiencia de los padres hace que se desvíen de él.
- Evita que hablen todos a la vez.
- Hace que participen los más tímidos.
- Refleja los sentimientos que se expresan.
- Pregunta para seguir profundizando.
- Recalca los puntos de vista que ayudan a avanzar.
- Sintetiza lo que el grupo ha acordado, formulando un nuevo enfoque.
- Etc.


PREVENCIÓN FAMILIAR

La familia no puede desligarse de su competencia educativa a la hora de que los hijos alcance hábitos saludables, por lo que debe contribuir en la formación de sus valores y actitudes, de manera que estén preparados para afrontar situaciones difíciles de la vida, entre ellas las relacionadas con el consumo de drogas.

La familia debe favorecer no sólo el desarrollo físico, afectivo o social de los hijos, sino que tiene que educarles en la conservación y promoción de la salud, entendida ésta en un sentido profundo, ofreciendo un modelo de vida sano. Por ello, y en cuanto a las drogas, los padres tendrán que conocer los factores que facilitan su uso/abuso, sabedores de la importancia que tiene el diálogo y la comunicación para subsanar cualquier problemática de relación con las drogas.

Gracias a la comunicación, los padres influyen en los hijos para que adopten valores y actitudes positivas, que les capacitarán para enfrentarse a otras circunstancias que surgirán en sus relaciones con personas y cosas. Ello, unido al afecto y al cuidado, fomentará en los hijos la necesaria seguridad para su desarrollo cognitivo y social.

Resumiendo, el papel de la familia en cuanto a la prevención, se concreta en:

- Seguimiento de los estudios de los hijos. Contacto con profesores y tutores. Participación en el APA.
- Valorar los esfuerzos y logros de los hijos, potenciando su autoestima.
- Fomentar el diálogo y la comunicación en el núcleo familiar. Apertura a la familia extensa y vecinos.
- Animar a la ocupación lúdica del tiempo ocioso y al desarrollo de las habilidades y destrezas de los miembros familiares (música, deporte, aficiones...).
- Crear un ambiente hogareño sano, libre de alcohol y tabaco. Reducir el consumo de medicamentos «inútiles».
- Participar en la Escuela de Padres y Madres, en los Programas Comunitarios... para informarse y formarse.
- Enseñar a los hijos a tomar decisiones de forma razonada, reflexionada y con sentido común.


PREVENCIÓN ESCOLAR

En los años 60 el problema de la droga comenzaba a sentirse en la sociedad. El avance del consumo se debió sobre todo al desarrollo económico, la publicidad y el nuevo estilo de vida. Pero fue en los años 70 cuando la escuela, apremiada por la opinión pública y los nuevos acontecimientos, promovió charlas de especialistas o recurrió a publicaciones sobre el tema para advertir a padres y niños de los efectos perjudiciales y los problemas legales del uso de drogas.

Las etapas infantil y adolescente son fundamentales para la adquisición de conocimientos y actitudes, por lo que la escuela, con profesionales preparados, puede promocionar la salud en todo su ámbito, alcanzando incluso a la familia y a la comunidad si:

- Facilita el desarrollo de un estilo de vida y un entorno saludable.
- Promociona las relaciones entre padres, alumnos, profesores y comunidad.
- Proporciona la posibilidad del desarrollo emocional, físico y social de los alumnos.
- Aprovecha todos los recursos educativos que están a su alcance.
- El profesorado adapta los programas a cada nivel.
- Está atenta a la detección precoz de riesgo de abuso de drogas.


QUÉ DROGAS

En la escuela habrá que educar fundamentalmente en relación al alcohol y el tabaco, por lo que se trabajarán las actitudes, valores y habilidades para comportarse dentro del grupo ante conductas relacionadas con el consumo. Estas drogas legales se consideran que sirven de aprendizaje para que algunos jóvenes opten luego por el uso de otras ilegales.

Según el Plan Nacional sobre Drogas, el alcohol (vino, sidra, licores) es la droga que más escolares han consumido alguna vez. Por otro lado, chicos y chicas se inician en el consumo de tabaco a los 12-13 años, siendo los chicos los mayores consumidores.


OBJETIVOS Y ACCIONES

Un buen funcionamiento de la escuela, a todos los niveles, es ya de por sí preventivo, pero nuevas situaciones como el problema de la drogodependencia, deben ser tratados de forma particular para:

- Advertir de las consecuencias del consumo de sustancias adictivas.
- Informar adecuadamente sobre las drogas, su uso y abuso.
- Enseñar a resistir la presión de grupo, sobre todo frente al uso del tabaco y el alcohol.
- Analizar de qué manera los medios de comunicación y la publicidad incitan al consumo.
- Orientar a jóvenes y padres.
- Colaborar con las familias, la comunidad y los servicios especializados en la búsqueda de alternativas al uso del tiempo libre, creación de recursos, promoción de hábitos saludables, etc.
- Promoción de hábitos, valores, actitudes críticas, participación, comunicación, autonomía...

Los objetivos del programa preventivo escolar han de cumplir una serie de requisitos para que puedan estar vinculados a la idea de prevención:

- Estarán adaptados a la realidad del centro y del entorno del alumno.
- Se pondrán lograr durante el período del programa.
- Serán susceptibles de ser incorporados al proyecto educativo de centro.
- Permitirán su evaluación.


LA PROMOCIÓN DE LA SALUD

El uso que hacemos del ocio, las prácticas deportivas, la forma de alimentarse, las relaciones interpersonales, la actitud ante determinados hechos, etc. conforman nuestro estilo de vida. Pero la influencia de la publicidad, la pérdida de valores, el stress de la vida moderna, etc. pueden generar cambios en nuestro comportamiento que provoquen una pérdida de salud individual y colectiva. Un modo de contrarrestar estos efectos es capacitar a los individuos para que sean promotores de su propia salud, lo que impulsaría cambios significativos en la sociedad.


EL TIPO DE PROGRAMA

La elección del programa dependerá de las características del consumo, la edad, las circunstancias detectadas, de los recursos disponibles y de la experiencia del profesorado.

Es en los apartados del Proyecto Educativo de Centro donde se incluirán los contenidos básicos para garantizar la educación sobre drogas, señalando los factores de riesgo/protección sobre los que se va a incidir y la forma de abordar el problema, ajustando los objetivos a cada área.

En el proyecto Curricular, según el ciclo y la etapa, se especificarán:

- Los factores de riesgo que precisa un tratamiento determinado.
- El desarrollo de objetivos y contenidos.
- El sistema de enseñanza y aprendizaje.
- Las actividades extraescolares.


EL ORIENTADOR Y EL PROFESOR

El profesor y el orientador son agentes de cambio que, tras introducir factores de prevención en el medio educativo, ocasionarán el desarrollo planificado de un proceso que pretende cubrir las necesidades descubiertas.

Entre las funciones psicopedagógicas del orientador destacamos:

- La identificación y aprovechamiento de los recursos disponibles en la escuela y el entorno, coordinándose con los servicios de prevención existentes (Plan Local de Drogas, etc.).
- Asesorar a profesores, padres y alumnos y derivando los casos necesarios hacia otros recursos, sin perder el contacto.
- Planificar las etapas de la intervención.

Por otra parte, corresponde al profesorado:

- Identificar a los alumnos o grupos que pudieran necesitar mayor atención.
- Fomentar el diálogo con alumnos y padres.
- Promover la participación activa del alumnado.
- Favorecer conductas saludables, sobre todo con el propio ejemplo.
- Formarse e informarse adecuadamente en lo concerniente a las drogas y la prevención.


EDUCACIÓN DE CALLE

«... se potenciarán las intervenciones alternativas de ocio y tiempo libre y la educación de calle».
(Estrategia Nacional sobre Drogas 2000-2008)

 


EL EDUCADOR DE CALLE

En el campo de las drogodependencias, y más concretamente en los equipos multiprofesionales, no existe tradición de incorporar la figura del Educador de Calle, cuando por otra parte es fundamental tanto a nivel de trabajo preventivo como de recuperación social. La educación de calle permite un trabajo más específico, más cercano a la realidad y con una metodología diferente.

Su propia definición responde al ambiente donde ejerce su trabajo y a la función específica que desempeña y su ámbito de su actuación profesional hace referencia a un tipo de educación no formal. Pero el Educador de Calle es algo más que un técnico, es alguien capaz de racionalizar su propia existencia, contrastarla y proyectarla a los demás para que sean dueños de sus vivencias concretas y de las posibilidades para conseguir conducirse en la sociedad con responsabilidad.

Este «modelo» de educador es el que va a permitir intervenir con jóvenes con problemas de drogas en su propio medio, pues el acercamiento será sincero, de tú a tú, con disposición para iniciar un proceso de transformación. Él será vínculo entre la persona con problemas de drogas y los recursos comunitarios, con la familia, con el entorno, las instituciones..., creando un mundo relacional, de afectos positivos, de apoyo y de acompañamiento.



CAMBIOS SOCIOLÓGICOS

Las drogodependencias han dejado de ser un primer problema para los ciudadanos, sin embargo este fenómeno ha caracterizado a muchos barrios de grandes y pequeñas urbes por el «trapicheo», las «patrullas ciudadanas», los robos, la «imagen» que ofrecen los drogodependientes, etc., todo ello símbolo de la incapacidad de los mismos barrios a dar respuestas creativas a esta crisis social. Es en los años 90 cuando disminuye el consumo de heroína, asociado a grupos marginales, pero hoy en día existen muchos jóvenes que, a edades cada vez más tempranas, consumen alcohol, cannabis, drogas de síntesis...

La convivencia familiar se ha reducido por el cambio sociológico habido en las últimas décadas con la incorporación de los cónyuges al mundo laboral. La transmisión de la cultura y de las normas queda casi relegada a la escuela, la calle y los mass media.

La escuela, por una parte, está demasiado centrada en los contenidos y no en las situaciones vitales que viven chavales y adolescentes. Los mass media, por otra, atrapados en la vorágine capitalista, les preocupa la venta de productos y la fabricación de consumidores. Y en la calle se respira un ambiente de inseguridad, individualismo y cierta permisividad.

Muchas trayectorias individuales de jóvenes consumidores vienen marcadas por algunos de los siguientes factores de riesgo:

- La existencia de padres alcohólicos o antecedentes de abuso de drogas en el seno familiar.
- Conflictividad familiar, malos tratos.
- Edad de inicio en el consumo en torno a los 12-14 años.
- Facilidad de acceso a los diferentes tipos de sustancias.
- Desinterés por el colegio, fracaso escolar, fracaso del sistema educativo.
- Falta de control de los padres.
- Comportamientos antisociales.
- Desarreglos psicológicos: Ansiedad, depresión, baja autoestima...

Todo ello agravado por la ausencia de programas socioeducativos, de infraestructura en los barrios, la escasez de espacios para el ocio (escuelas deportivas, ludotecas, clubes juveniles, centros cívicos, polideportivos...) o ciertas actitudes de la población frente a este problema: insolidaridad, desvertebración, desunión, desmovilización social...

¿Qué ocurre cuando ni la familia, ni la escuela, ni el estado, ni los mass media han sido capaces de socializar adecuadamente al adolescente?: Pues que tenemos como resultado «inadaptados» y «maleducados», o lo que es lo mismo, sujetos tan vulnerables que serán presa fácil para ciertos intereses tan morbosos como peligrosos, llámese explotación laboral, sexual, mental... acabando dependiendo de un proxeneta, un líder fanático, un traficante...

Es en este contexto donde el Educador de Calle suele dejarse ver para dar comienzo a procesos vitales que, gracias a su personalidad, formación humana, técnicas, habilidades y recursos, posibilitarán el crecimiento y maduración de los sujetos a los que acompañará en su vida cotidiana, en sus vivencias y en sus conflictos, para apoyarlos en la búsqueda de alternativas y la toma crítica de decisiones. De esta forma permitirá que fluyan las ideas que harán posible cambios de actitud y de reposicionarse respecto a sí mismo, los demás y el mundo.


LOS OBJETIVOS

El objeto de la intervención del Educador de Calle es la comunidad en su conjunto, ya que cuando hablamos de inadaptados y marginados debemos implicar en el proceso al entorno más próximo. La comunidad tiene capacidad para afrontar los problemas y mejorar la calidad de vida de sus miembros. No sólo es suficiente la buena voluntad, es necesario despertar la sensibilidad y responsabilidad para crear recursos que transformen una realidad que afecta a todo el conjunto de la población: Niños sin escolarizar, delincuentes, drogodependientes, etc.

Por tanto, el objetivo del Educador de Calle cara a la comunidad será apoyar o provocar un cambio de las condiciones sociales.

A nivel individual, los objetivos serán:

- La prevención de conductas calificadas como «desviadas»;
- la reeducación y la reinserción social a través de una acción sobre el sujeto, potenciando todas sus capacidades;
- el fomento de la creatividad y la iniciativa;
- la mejora de las relaciones con la familia, los amigos, la comunidad;
- el restablecimiento de la seguridad en sí mismo y de las capacidades innatas;
- mejorar la comunicación y la afectividad;
- ofrecer alternativas al ocio;
- reorientar la escala de valores y las motivaciones;
- dotar al sujeto de habilidades necesarias para su adaptación al medio.

A nivel comunitario se pretende incidir sobre:

- El grupo de amigos: Relación, amistad, tiempo libre, formación de «conciencia de barrio»...
- La familia: Conocer a los padres, ser aceptado, mediar en la solución de conflictos...
- La escuela: Contacto con profesores, mejorar el rendimiento, orientar...
- El barrio: Colaborar con los distintos servicios, asesorar, dinamizar...
- El mundo laboral: Información, asesoramiento burocrático, etc.
- La estructura jurídica: Apoyo, ayuda, relación con abogados, informes...





CÓMO ACTUAR

La visión que tengamos del «sujeto en conflicto» antes de iniciar una intervención personalizada es importante. Una visión que prejuzgue, califique o etiquete, condenará al fracaso nuestro proyecto. Habrá que entender al sujeto en su conjunto, su realidad y circunstancias, respetando su forma de ser y entender la vida, aunque no la compartamos.

El «sujeto en dificultad» no ha sabido, no le han enseñado o no ha podido socializarse con nomalidad, por lo que entra en conflicto con el entorno, pero ¿deja por ello de ser una persona con ausencia de vida interior, apática y desmotivada hacia todo lo que le rodea? Desde luego que no. Estos individuos también tienen opciones, una forma de ser y actuar, de entender la vida. Sus metas y objetivos no difieren demasiado de los de cualquier otra persona: Bienestar, dinero, posición, afecto... Lo que ocurre es que a menudo utilizan medios ilícitos para conseguirlos: Drogas, robos, chantajes, violencia... Y ésto lo hacen de forma impulsiva, sin prever las consecuencias negativas o valorar otros métodos con resultados a más largo plazo. Por eso el Educador debe enseñar a retrasar las gratificaciones, a que sólo renunciando a pequeñas gratificaciones se pueden alcanzar otras mayores; ayudando al joven a descubrir sus potencialidades internas para que pueda generar caminos permitidos que no sean antagónicos con lo que la sociedad espera de él.

El Educador analiza con el joven las dificultades, le ayuda a examinar las ventajas y los obstáculos de las mismas y las opciones probables para que sea el propio sujeto quien decida libremente según su voluntad, sin imposiciones, pero a sabiendas que:

- La sociedad tiene unas normas de convivencia;
- que es preciso respetar los límites si no deseamos enfrentarnos con las libertades de los demás;
- que dependerán de él las consecuencias que se deriven de su elección;
- que, a pesar de todo, estaremos a su lado para prestarle apoyo y examinar reposadamente los resultados de cada elección, para que:
- no sean frustrantes los resultados negativos,
- buscar otros posibles caminos,
- felicitarle por sus aciertos,
- ayudarle a construirse como persona.

La metodología que usa el Educador de Calle se basa en:

- La convivencia cotidiana y de manera cualificada;
- la dinamización de esa convivencia, a fin de despertar conciencias, animar a la participación, fomentar la integración, desarrollar la aptitud crítica, la asunción de responsabilidades...;
- el respeto por la libertad de las personas, donde el Educador es un personaje que ayuda, media y apoya procesos sin determinar o imponer criterios propios;
- la transformación del individuo, de la comunidad y de la sociedad en general;
- el trabajo en equipo, encaminado a prestar atención y dar respuestas a todos los aspectos de la persona y la comunidad;
- la evaluación continua, desde que se inicia el programa hasta el final, que nos permita un conocimiento fiable de los cambios que se generan, las nuevas necesidades que surgen, la idoneidad del método empleado, etc., incluyendo los resultados a la intervención.



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